La transmisividad en la docencia: alternativas para una educación más democrática

La transmisividad en la docencia se entiende por aquella práctica por la cual un profesor se postra frente a sus alumnos que, callados, pasivos, inamovibles y sentados por filas en un aula, le observan y escuchan mientras él exhorta una “clase magistral” demostrando todo lo que sabe. Después, ese profesor pide a los alumnos la realización de unos ejercicios cuya respuesta está en el libro de texto y al final, se hace un examen para que los alumnos, demuestren al maestro que se han aprendido de memoria lo que ponía en dicho libro. A esto, María Acaso lo denomina “educación bulímica” puesto que lo único que se busca es que el alumno “vomite” lo que ha memorizado, en un trozo de papel.

Miss Jean Lilburne with her class in the Grade One room at Drouin State School, Drouin, Victoria

Todo el mundo sabe lo que es eso, puesto que todos lo hemos sufrido vivido. Es “la clase de toda la vida”. Aquello a lo que todos hemos interiorizado como “normal” y por lo tanto difícil de cambiar, como nos dice el profesor Roberto Aparici (2009: 86) “Cambiar el paradigma transmisivo no es fácil, porque el viejo paradigma se considera la manera ‘natural’ de aprender y enseñar”. De ahí que cuestionar en público este sistema, le puede costar a uno más de una mirada extraña.

Este esquema responde a un modelo comunicativo basado en la transmisión, donde un emisor (docente) envía un mensaje a un receptor (alumnos). Un modelo unidireccional y jerárquico. De arriba a abajo. Vertical.

Teacher, Lorraine Lapthorne conducts her class in the Grade Two room at the Drouin State School, Drouin, Victoria

La sociedad tecnológica y del conocimiento en que vivimos responde a un nuevo modelo comunicativo, un modelo más abierto a la participación, democrático y multidireccional, un modelo EMEREC, como lo llamaba Cloutier, en el que cada individuo es EMIsor y RECeptor al mismo tiempo. “Gracias a las tecnologías el hombre vuelve a ser EMEREC en su comunicación tecnológica, tal como lo es en su comunicación interpersonal. Puede librarse de los horarios y de los contenidos impuestos por los medios de comunicación Puede escoger sus momentos de recepción y controlarla” (Cloutier, en Aparici, 2010: 49). Así pues, podemos afirmar que la alternativa al método docente transmisivo, de docencia directa, es un modelo basado en el diálogo, la colaboración, la comunicación horizontal y el conocimiento compartido. El pedagogo Paulo Freire (1983: 76) afirma sobre la educación que esta “no se hace de A para B o de A sobre B, sino A con B, con la mediación del mundo”.

Podemos observar una serie de ideas o argumentos generales que giran en torno a la práctica de la instrucción directa o modelo transmisivo de la educación. Algunos a favor y otros en contra:

Puntos a favor del modelo docente transmisivo:

  • El docente transmite su conocimiento y su experiencia personal a los alumnos.
  • Más fácil para el maestro que tiene el aula bajo control.
  • El protagonista del proceso de aprendizaje es el docente.
  • Seguir y cumplir el libro de texto garantiza el cumplimiento del currículum.
  • Más cómodo para el sistema que busca réplicas de los modelos propuestos.
  • Mejor aceptado por los padres de los alumnos, que entienden que esta es “la forma de dar clase”.
  • Se basa en la jerarquía y la posición de poder del profesor ante el alumno.
  • Se fomenta el trabajo individualista de cada alumno pero para obtener clones.
  • La evaluación es sencilla: basta con que haya escrito en el examen las respuestas correctas.

Puntos en contra del modelo docente transmisivo:

  • Modelo unidireccional, vertical y jerárquico, de profesor a alumno. No admite el camino de vuelta del conocimiento: del alumno al profesor.
  • Modelo autoritario y poco democrático.
  • Se pretende que el conocimiento transfiera del maestro al alumno.
  • El protagonista del aprendizaje no es el alumno.
  • El maestro, por mucha experiencia que tenga, no tiene en su poder la verdad absoluta.
  • Seguir un manual o libro de texto impide conocer otras fuentes de conocimiento.
  • Poco o nada participativo, donde incluso se penaliza las sugerencias y propuestas del alumno.
  • No se fomenta la diversidad, la creatividad, la colaboración, la iniciativa ni el trabajo en equipo.
  • La evaluación se basa en las capacidades memorísticas del alumno ante un examen, y por lo general la evaluación es terminal, no continua.

Como alternativa a este modelo de docencia directa surgen una serie de propuestas metodológicas totalmente opuestas que plantean, por fin, que el protagonismo del proceso de enseñanza no recae en el docente, sino en los alumnos. Los estudiantes son y deben ser los protagonistas de su propio aprendizaje; sólo así podrán llevar a cabo un verdadero aprendizaje significativo. Son cada vez más autores los que defienden el cambio de paradigma educativo:

Parece inevitable a medio plazo que, ante este despliegue de medios y recursos, el profesorado vaya abandonando progresivamente el rol de transmisor de la información y lo sustituya por los de selector y gestor de los recursos disponibles, tutor y consultor en la resolución de dudas, orientador y guía en la realización de proyectos y mediador en los debates y discusiones”. (Coll y Monereo, 2008:37)

Estas prácticas educativas transmisivas decimonónicas deben sufrir una transformación de manera que este modelo unidireccional debe dejar paso a prácticas educativas basadas en modelos comunicativos más participativos y democráticos.

Artarmon Public School

El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP o LBP en sus siglas en inglés) es una de esas propuestas metodológicas que plantea un giro de 180 grados al método transmisivo anteriormente expuesto. Propone que los alumnos den soluciones a un proyecto que se plantea en el aula, para ello, deberán investigar, colaborar, buscar, criticar, y elaborar documentos o contenidos que den forma a la solución a dicho proyecto.

Es una metodología totalmente activa en el que los estudiantes aprenden a hacer algo ¡haciéndolo! y no a través de teorías ni sesudos textos. Se fomenta el trabajo en equipo apartando el individualismo, la crítica, la colaboración y se aplaude la creatividad y el planteamiento de propuestas distintas que llevarán a los alumnos a crear sus propias conclusiones. Darán con una solución que no será única pero si será válida.

Puntos a favor del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP):

  • Fomenta el trabajo en equipo y la participación del alumnado.
  • Rompe con la jerarquía vertical y fomenta la comunicación y participación horizontal.
  • El alumno toma el protagonismo de su propio proceso de aprendizaje.
  • La motivación de los alumnos y la falta de presión de posibles exámenes permite a los estudiantes mejorar sus resultados académicos.
  • Se rompe el protagonismo que tenía el libro de texto, lo que abre posibilidades de acceso a la información a través de internet o de las bibliotecas.
  • Mayor dinamismo y motivación en el aula, lo que incide positivamente en la adquisición de conocimientos.
  • Permite la integración de la tecnología en el aula como medio para resolver problemas y no como fin en si mismo, lo que lleva a la invisibilización de la tecnología y a su integración en la cotidianeidad de los estudiantes.
  • Prepara a los estudiantes para la vida real, en la que tendrán que resolver problemas continuamente.

Puntos en contra del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP):

  • Requiere mucho tiempo de preparación por parte del docente.
  • El profesor debe ser competente en materia de alfabetización digital y por lo tanto disponer de una formación en tecnología muy especializada.
  • El profesor pierde el control de los contenidos que se dan en la clase.
  • Los padres tendrán dificultades en comprender el cambio metodológico.
  • Habrá compañeros (docentes), que no verán esta metodología con buenos ojos.
  • Se necesitan medios (informáticos) para lograr un verdadero aprovechamiento de las posibilidades del ABP, y no todos los centros disponen de ellos.
  • El proceso de evaluación es complejo, variado y verdaderamente continuo.

Estamos inmersos y somos partícipes, en definitiva, de un modelo social y comunicativo totalmente distinto, por lo que debemos replantearnos y cuestionarnos nuestras prácticas docentes, unas prácticas procedentes basadas en aquellos modelos comunicativos ya obsoletos, de tiempos pretéritos, donde debía prevalecer ideas más jerárquicas, estandarizadas, fordistas y sumisas. Estas prácticas docentes no pueden ir por una vía distinta por la que va la sociedad del siglo XXI.

 


Algunas referencias:

ACASO, M. (2013). REDUvolution. Hacer la revolución en la educación. Barcelona: Paidós.

APARICI, R. (2009). Pedagogía Digital. Educaçao & Linguagem. V.12 (19) Recuperado el 8 de abril de 2014 de https://www.metodista.br/revistas/revistas-ims/index.php/EL/article/view/814/882

APARICI, R. (coord.) (2010). Conectados en el ciberespacio. Madrid: UNED.

COLL, C., & MONEREO, C. (Eds.). (2008). Psicología de la educación virtual. Aprender y enseñar con las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Madrid: Morata.

FREIRE, P. (1983). Pedagogía del oprimido. México, D.F.: Siglo Veintiuno Editores.

 

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2 pensamientos en “La transmisividad en la docencia: alternativas para una educación más democrática

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